Libro con cereales
Un tazón de cereales, un libro y un dispensador de pañuelos.
6:30 de la mañana, unos aún duermen esperando que suene el despertador, otros duermes esperando que salga el sol. Estos últimos son los más privilegiados puesto que no hay mejor despertador que nuestro amigo el sol despertandonos con una cálida caricia... En otros lugares del mundo a estas horas la gente ya esta trabajando, es lo que tiene el planeta tierra, mientras tu duermes otro está trabajando desde hace horas.
Pero hoy nos centraremos en una parte en concreto en la tierra, en una habitación en la cual el sol aún no ha llegado, en una habitación en la que a las 6:30 suena una melodía procedente de un móvil que señala que el día debe comenzar. Y en la misma habitación unos ojos se abren y unas manos paran el móvil. Entonces una muchacha se levanta sentándose sobre la cama, se pone as gafas y el reloj...el reloj ya forma parte de ella misma. Un reloj digital ya que desde pequeña al igual que el capitán Garfio no puede soportar el tic tac del reloj, el tic tac del paso del tiempo, el compás que la recuerda que mientras está sentada el tiempo pasa. El tic tac que hace que estando sentada sienta como a cada segundo la vida se escapa de sus manos...
Entonces se levanta y saluda a sus gatitos, automaticamente coge un libro y un dispensador de pañuelos de esos tan útiles; va al salón, el libro y los pañuelos sobre la mesa, ahora entre armarios busca tazón, cuchara, leche y cereales, y se sienta a la mesa sirviéndose unos cereales. Lo más normal es que al igual que el resto de muchachas de su edad tomase especial K o algún otro cereal que te promete tener un tipito 10 en el verano, pero ella no, ella toma los mismos cereales que tomaba cuando tenía 5 años, los mismos que han estado presentes en toda su vida...es lo único que le ha durado tanto, lo único que puede durarla para siempre, lo único que la da seguridad de que va a estar ahí cuando ella lo necesite, no como las personas...
Mientras se toma sus cereales abre el libro y comienza a leer, pronto la historia la envuelve, de vez en cuando detiene su voraz lectura por la necesidad de secar alguna lágrima o sonarse la nariz. A las 7:00 termina, recoge su tazón, el libro y los pañuelos y se viste para emprender una nueva jornada laboral. No tiene prisa, al fin y al cabo su trabajo está tan solo a 5 minutos a pie. ¿Su trabajo? en realidad tiene varios, todos muy cercanos. A las 7:45 entra a abrir la biblioteca de la ciudad en la que vive, trabaja allí ordenando libros, atendiendo visitantes,etc. La verdad es que esa biblioteca es su orgullo, trabajó mucho y al fin logró tener la biblioteca más grande de la provincia, y tenía bastantes visitas, era inmensa; en cuanto vieron su exito contrataron más empleadas y,aunque a ella siempre la dejaron con un horario mínimo, todos en la ciudad sabían que esa era SU biblioteca.
A las 11:00 salía de trabajar en la biblioteca y entraba en la cafetería de la acera de en frente. Allí trabaja como camarera. En principio este trabajo no le gustó y lo cogió para poder terminar de pagar el piso en el que vive ahora, pero pronto cogió cariño a sus compañeros de trabajo y a las mismas personas que cada mañana van a tomar su desayuno. Ella siempre ha tenido un poco de fobia a la sociedad en general pero le había cogido el gusto a sonreir a sus clientes de siempre mientras les pone el café y les preguntan que tal van los niños.
Por lo visto Jose, el hijo de la peluquera de la esquina este año entra en la guarderia, y Marina la costurera a sus 55 años ha vuelto a encontrar el amor y se va de viaje a Grecia con su reciente marido.
Por la tarde, a las 17:00 se dirige en bicicleta a uno de los institutos de la ciudad, allí imparte todo tipo de clases a todo tipo de personas. Al haber ido a la universidad ha completado los cursos comunes de ESO y bachillerato y por tanto tiene conocimientos como para impartir estas clases. La mayoría son chicos traviesos, repetidores que se aburren en clase; ella cuando estaba ahí en su lugar se planteó una pequeña meta: conseguir que sus alumnos disfrutasen aprendiendo, y parece que lo va consiguiendo.
Sus clases suelen ser de lunes a viernes de 17:10 a 20:10. Los sabados da clases solo de 17:10 a 19:10, a estas clases solo acuden los alumnos que van más retrasados o tienen algún examen el lunes y necesiten clases extra.
Los sabados cuando sale a las 19:10 del instituto va de nuevo a su biblioteca. Allí en un pequeño rincon la esperan varias mujeres, de todas las edades esperando su sesión semanal de lectura. Otro de esas metas secretas que tenía de joven: organizar un club de lectura. Cada semana leían durante media hora cada una dos de las afiliadas a dicho club, y se iban turnando, no todas leían, solo las que querían, algunas solo escuchaban.
Terminan su sesión de lectura a las 20:30 y entonces las mujeres se van y ella se encarga de cerrar la biblioteca con llave y guardarlas en su bolsillo.
En ocasiones algunos estudiantes necesitaban la biblioteca de noche, para este fin contrataron a una bibliotecaria nocturna pero sin embargo cuesta encontrar alguien que quiera convertirse en medio vampiro cambiando el día por la noche. La solución fue poner el número de teléfono de nuestra muchacha en la puerta y ella se encarga de abrir la biblioteca a cualquier hora y de quedarse custodiando sus puertas constantemente. Las noches en las que tenía que hacer esto adelantaba su lectura de la mañana a esa hora y al dia siguiente se levantaba media hora más tarde. O simplemente se quedaba a dormir en la biblioteca.
En su pequeño barrio era famosa por ser la bibliocamarera, alguna vez cuando llegaba alguien nuevo se atrevían a preguntarla: "¿Cómo eres para que te llamen así?". Ella siemrpe contestaba: "¿Cómo soy?...mentirte e intentar decirte como soy sería lo fácil; lo difícil sería que tu lo averiguases. A mi me ustan las cosas dificiles".
Y continuaba diciendo: "¿Cómo soy? no lo se...dimelo tú, espera un par de años y entonces dímelo. Pero claro...para eso tendrás que aguantarme dos años, ¿serás capaz?"

Apuesta por lo difícil, será más interesante.
